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En las cimas y laderas de las montañas del valle de Iguña se ...
En la costa llanisca, cercana a la población de Naves, se encuentra ...
La playa de Oyambre, agreste y encantadora, se sitúa entre la ...
En la costa occidental de Cantabria se alza una de las poblaciones ...
Situada en la población del mismo nombre, al extremo del imponente ...
A orillas del río Cares, a las puertas del Parque Nacional de los ...
Agreste y escarpado, el Cabo Vidio es uno de los accidentes ...
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La pequeña y acogedora playa de Santa Justa está situada ...
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La costa de Cantabria está seccionada por pequeñas ...
Al noroeste de Santander, enmarcada por una sucesión de calas y ...
Sobre la margen derecha de la ría de Villaviciosa, separada por ...
La playa de San Antolín se extiende como un gran arenal frente a las ...
La Playa de Aguilar se extiende a lo largo de más de medio ...
La Calzada Romana del valle de Besaya fue durante dieciocho siglos el núcleo que articulaba las comunicaciones del valle. Fueron los romanos los que descubrieron las posibilidades de comunicación de la cuenca del Besaya que fue, históricamente, la principal vía de comunicación entre la costa cántabra y la meseta castellana.
Esta vía romana fue construida con fines bélicos por ingenieros militares. Sometidos cántabros y astures después de una durísima guerra de montaña, una vez impuesta la paz, la ruta pasó a tener una importante función comercial y estratégica, contribuyendo al desarrollo económico del norte. La calzada se iniciaba en Pisoraca, la actual Herrera de Pisuerga y se internaba en Cantabria por la hermosa y rica cuenca del Besaya, cruzando la ciudad de Julióbriga y bajando hasta la costa de Suances. El trazado de la vía elude, por su dificultad y propensión a emboscadas, el angosto desfiladero de las Hoces.
Durante siglos se siguió utilizando, pero cuando Santander gana protagonismo como referente portuario las nuevas necesidades comerciales llevaron a la creación del llamado “Camino Real” en el siglo XVIII. En la actualidad se conserva un tramo de cinco kilómetros que discurre por un área montañosa cubierta de robledales, hayedos y castaños entre Somaconcha y Pie de Concha. El recorrido empedrado de grandes losas descubre un esmerado trabajo de ingeniería con varias capas. Un paseo que hará las delicias del los amantes del turismo rural porque es posible recorrerlo a pie, disfrutando de la asombrosa belleza del agreste paisaje. La Calzada Romana del valle de Besaya fue declarada Bien de Interés Cultural en 2002.
Valdáliga, Cantabria
El Hotel Palacio de Guevara, es un establecimiento con encanto en pleno corazón de Cantabria, donde disfrutar de un entorno natural lleno de paz y tranquilidad.Santillana del Mar, Cantabria
La Hospedería Santillana es una típica casona montañesa que combina la piedra y la madera realzadas por la decoración basada en lo cuidado de su mobiliario y en la creación de un ambiente acogedor.Comillas, Cantabria
Hotel El Tejo, en Comillas goza de un enviadiable emplazamiento. A los pies de la Universidad Pontifica y muy cercano a los jardines del Palacio del Marqués de Comillas. Ideal para compaginar turismo cultural y de la naturaleza.